El primer hacker en mi vida


Desde mucho antes de interesarme por las artes y los computadores tuve un hacker a mi lado. Su conocimiento de sistemas digitales no llego mas allá de las primeras lecciones de un curso por correspondencia de reparación de computadores que tomo durante un tiempo; pero me atreverÃa decir que siempre andaba en el camino del hack. Recuerdo claramente el destilador de esencias que construyo con una olla a presión, los globos navideños que armábamos guiados por el cuando eramos pequeños, el secador de frutas para hacer uvas pasas, sus consejos de reparación de artefactos electrónicos y mecánicos, su interés por las artes -en la pintura especialmente-.
El concepto de taller hace parte de mi desde siempre, en la parte posterior de la casa se encontraba el taller, el lugar donde estas cosas y otras tantas que escapan a mi precaria memoria sucedieron durante muchos anos; investigación, experimentación y reparación era lo común entre esas paredes repletas de estantes de madera claramente hechos por el.
Sus lecturas preferidas siempre me parecieron un tanto exóticas, por una parte novelas del lejano oeste -especialmente las de Marcial la Fuente Estefania- que alternaba con lecturas esporádicas al Recetario Industrial Hiscox-Hopkins, un compendio de recetas y trucos para hacer las mas diversas preparaciones con fines de producción industrial y el pequeño larousse ilustrado para recordar alguna palabra olvidada.
Anoche a las 7.30 descanso luego de una larga enfermedad que debilito su cuerpo pero no sus ganas de trabajo, ni de vivir.
Gabriel Zea Calle [1922-2007]